אם רעה בעיני אדונ’ (כ”א ח’)
Si ella es mala a los ojos de su amo.
La תורה nos está enseñando la ley en el caso de que la sierva no encontró gracia a los ojos de su amo y, por lo tanto, él decidió no tomarla como esposa ni para él ni para su hijo. No le está permitido venderla, y la תורה nos explica por qué: porque él la ha traicionado al no tomarla, y no es correcto que cometa una segunda traición vendiéndola.
En cierto sentido esto tiene lógica, pero surge una pregunta: si no la tomó porque era mala a sus ojos, ¿por qué se considera una traición que no la haya tomado? Si la relación no va bien, aparentemente no es una buena combinación. Entonces, ¿qué reproche le hace la תורה que convierte su acto en una traición?
Cuando una relación entre dos personas no funciona, no necesariamente significa que no podía haber funcionado. Muchas veces ocurre una explosión entre las partes que podría haberse evitado con un poco de atención y esfuerzo inteligente.
La תורה considera el rechazo del amo hacia su sierva como un caso así. Esto es aún más cierto dado que él asumió responsabilidad por ella cuando la adquirió como ‘אמה עברי (sierva hebrea), una situación que normalmente conduce al matrimonio.
Puesto que asumió esa responsabilidad y no estuvo a la altura de esta responsabilidad, al no invertir el cuidado y el esfuerzo necesarios para que funcionara, la ha traicionado.
Para entender esto más profundamente, prestemos atención a las palabras del פסוק citado: “Si ella era mala a los ojos de su amo”. El פסוק no dice que ella era mala, sino que era mala a los ojos de su amo. Muchas veces el fracaso de una relación comienza antes de que ocurra algo entre las dos personas. Está arraigado en la manera en que uno mira al otro.
La mayoría de las personas tienen aspectos positivos y negativos. Alguien que busca encontrar lo malo en otra persona, generalmente lo encontrará. Y quien busca lo bueno, también lo encontrará.
Esto es lo que la תורה nos está enseñando aquí. Si ella es mala “a los ojos” del amo, eso ya es la mayor traición, y el fracaso de la relación ya está asegurado. El mayor regalo que uno puede darle a otra persona es mirarla viendo lo bueno en ella. Asegurémonos de dar ese regalo generosamente a quienes nos rodean.